Democracia Real Ya. Murcia: La Glorieta sigue siendo un Agora. 22 de Mayo 2011.

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Aportaciones para el análisis:

Una plaza llamada democracia

Autor: Luis García Montero. PÚBLICO, 22 de Mayo de 2011

Necesita adjetivos la democracia? Depende del estado de sus cimientos. La democracia es un edificio que puede sostenerse por sí mismo, sin necesidad de adjetivos que lo apuntalen. Pero cuando empieza a fallar su seguridad, las cornisas se caen y la fachada se inclina peligrosamente, resulta necesario utilizar puntos de apoyo con adjetivos como real y participativa.

La democracia se ha ido quedando hueca por dentro. Su pérdida de energía y la renuncia apática de los ciudadanos no se debe a una estabilidad repetitiva. La rutina puede celebrarse como rasgo de normalidad en una historia cansada de sermones golpistas. Pero la espesura apática de estos años no soporta la explicación última de una saludable normalidad. Hay también una lepra corrosiva en los cimientos y en la vida de la comunidad. La brecha abierta entre la política de palacio y los problemas de la calle es la consecuencia de una perversión de la democracia. El olvido de lo que significa la representación cívica, el óxido de los aparatos partidistas, la connivencia con los poderes económicos y mediáticos, las tentaciones de corrupción establecidas como norma financiera de existencia, la falta de definición territorial del Estado, una politización de la justicia que obliga a la judicialización de la política, una ley electoral manipuladora que santifica el bipartidismo como sociedad de insultos mutuos y una demagogia cotidiana irresistible, han extendido la lepra. El acceso individual a la carrera política acabó entendiéndose como el sometimiento a una jerarquía de ambiciosas humillaciones. Los principios y los compromisos que habían caracterizado la cultura de resistencia contra la dictadura, fueron diluyéndose poco a poco en el deseo de ocupar un cargo y viajar en coche oficial desde los 25 años.

La brecha entre la política de palacio y los problemas de la calle es una perversión de la democracia

La mitología de la santa Transición española se ha ido alejando cada vez más de la realidad. Los padres de la patria defienden con mucho empeño su trabajo intachable en 1975. Más que para justificar las decisiones antiguas, muchas de ellas merecedoras de respeto por las dificultades de la época, la mitología de la Transición se ha querido utilizar en los últimos años para evitar los cambios constitucionales que exige la nueva realidad. Los viejos mandarines de la dictadura, momificados como restos de una época pasada, estaban muy fuera de lugar en el tardofranquismo. Un proceso parecido de momificación ha ocurrido con los símbolos y los representantes de la Transición, incapaces de entender la realidad de hoy. Cuando hablan del rey, los partidos, la memoria histórica o la democracia, se parecen a Matías Prats cantando por la radio un gol de posguerra en blanco y negro. Es un problema generacional. Pero es algo más. Al concebir la Transición como un modelo perfecto y un reino de procesos concluidos, facilitaron una versión española del final de la historia y del agotamiento de la política, convertida en simple ejercicio formal. El país confundió así su evolución con un mundo hedonista, lleno de modelos, pasarelas y personajes de telebasura. Ese era el papel reservado a los jóvenes. Y contra ese papel, empujada por una realidad muy poco amable, otra juventud se ha levantado exigiendo democracia real, es decir, una política relacionada con su presente y sus ilusiones.

Es una buena noticia que esto haya sucedido en época electoral y como una exigencia de dignificación democrática. Volvemos a la alegría de las primeras elecciones y a la reivindicación de los partidos como factor esencial de la democracia. ¿Pero qué partidos y qué democracia? La energía cívica de las plazas señala en una dirección. A mí no me preocupa la reconducción inmediata de este acontecimiento. Se equivocarán otra vez los partidos de izquierdas si quieren apropiarse con sus viejas estructuras de estos jóvenes, educados ya se nos había olvidado en democracia. Sería mejor que aprendiesen su lección y se la aplicaran por dentro para cimentar de nuevo sus edificios. No le podemos pedir al sistema lo que somos incapaces de cumplir en nuestra plaza. Los jóvenes no sólo han pretendido tomar las plazas. Han querido construir sus plazas, ordenar los espacios de forma democrática. Ellos avisan: quien no los deje soñar estará condenado a no dormir.

Texto íntegro del voto particular del juez Varela contra la decisión de la Junta Electoral

El voto particular lo firma Luciano Varela Castro, magistrado del Tribunal Supremo y miembro de la Junta Electoral Central. Me encanta especialmente el final: “(…) la pretensión de criminalizar, por ese solo hecho, a todos los que, participando en aquellas, enriquecen el debate político”. Tal cual.

Emito este voto particular desde el mayor de los respetos a mis compañeros de la Junta Electoral Central, pero también desde la más profunda de las discrepancias.

Hemos sido emplazados por la Abogacía del Estado a establecer un criterio que, según su expresión “permita actuar, de acuerdo con sus instrucciones, a las Autoridades Públicas”,.y por la Junta Electoral Provincial de Salamanca, que nos solicita “directrices a tener en cuenta para la concesión de autorización” respecto a una previa solicitud, amparada por el artículo 8 de la LO 9/1983 reguladora del derecho de reunión.

Ambas interpelaciones indican que se han producido resoluciones diferentes por diversas Juntas Electorales Provinciales, denegando unas la autorización, por diversos motivos, dándose otras por enteradas y, finalmente, alguna (JEP de Valencia), considerando que ninguna competencia tenía al respecto.

Comparto con mis compañeros que la JEC es competente para “unificar los criterios de las Juntas Electorales Provinciales” y que la competencia en relación a la celebración de manifestaciones en periodo electoral es de la Autoridad Gubernativa “salvo en el caso de los actos de campaña electoral”.

Pero precisamente la primera cuestión que debíamos resolver, para dar la exigible respuesta que reclama la Abogacía del Estado, al comunicarnos lo resuelto por la JEP de Valencia, es si “las concentraciones y reuniones a las que se refieren las consultas elevadas a esta Junta” (JEC), merecen la calificación jurídica de actos de campaña electoral.

Mi discrepancia con la mayoría deriva de que no se da una respuesta expresa a tal cuestión, con la consecuencia de omitir la obligada motivación. Y resulta cuestionable la equiparación y consideración –implícita en el acuerdo de la mayoría- de tales concentraciones con actos de campaña, dado el concepto legal de ésta (artículo. 50.4 de la LOREG) que requiere que el sujeto activo lo sean, precisa y exclusivamente, los candidatos, partidos, federaciones, coaliciones o agrupaciones y que los lleven a cabo con el fin específico de la captación de sufragios. Y no los ciudadanos libres que no protagonizan el procedimiento electoral.

Mi discrepancia deriva de esa falta de respuesta expresa a la petición de la Abogacía del Estado que, al indicar que una JEP resolvió de manera diversa a otras, requería uniformidad de criterio sobre cual sea la Administración competente para establecer las eventuales consecuencias jurídicas de la notificación del ejercicio del derecho de reunión a que se refiere el artículo 10 de la LO 9/1983. Es decir, para la eventual no autorización o modulación de la forma de ejercitar el derecho de reunión en un caso concreto

En segundo lugar, estimo que la declaración de que las reuniones y concentraciones a las que se refieren las consultas elevadas a la Junta (Electoral Central) no podrán celebrarse desde las cero horas del sábado 21 de mayo hasta las 24 horas del domingo 22 de mayo de 2011 “las concentraciones y reuniones a las que se refieren las consultas elevadas a esta Junta se aparta de las pautas a las que remite la constante doctrina del Tribunal Constitucional y caracterizan nuestra sociedad democrática.

Del examen de los escritos presentados en las Delegaciones del Gobierno de Valencia, Madrid y Salamanca, se deriva que los que los presentaron anuncian la pretensión de convalidar “un pacífico y espontáneo ejercicio del derecho de reunión” que tiene por objeto principal “hacer una llamada al ejercicio del voto responsable”

De tales antecedentes, únicos de los que la JEC tiene exacta comunicación y, por ello, única premisa lícitamente admisible de su conclusión, no puede derivarse la consideración de que aquellas concentraciones constituyan un acto de propaganda propio de campaña electoral en el sentido con el que la LOREG define dicho concepto.

La invocación, que hace el acuerdo de la mayoría, de la prohibición legal de actos coactivos contra la libertad del elector o de la petición de voto a favor de determinadas candidaturas o de su negación a otras, implica una previsión de hechos futuros que, además de no venir apoyada en dato objetivo alguno son, cuando menos, de aventurado pronóstico y que, por ello, no pueden justificar por sí solos una negación tan grave del ejercicio de un derecho fundamental.

Precisamente el carácter esencial de tal derecho para la consideración de la articulación política de una sociedad como realmente democrática, obliga a los poderes públicos a no ampararse en la “lábil línea divisoria entre los mensajes amenazantes y los que no lo son” pues es a los ciudadanos a los que compete el poder político de decidir cuales mensajes quieren recibir y qué valor quieren dar a cada uno de ellos “sin tutelas de ningún género” (STC 136/1999 fj 16)

El artículo 21.2 de la Constitución solamente legitima una causa de prohibición: cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes. La protección del orden público es de competencia excluyente de la autoridad gubernativa. Incluso durante el periodo electoral (Artículo 54.2 de la LOREG)

La prohibición legal de realizar actos de propaganda electoral, o cualquier acto de campaña electoral, durante la jornada previa a la celebración de elecciones no implica proscripción de manifestaciones con el objeto de dar lugar a debates políticos, cualquiera que sea la influencia que éstos puedan tener sobre las decisiones de los electores (STC 96/2010).

Es obvio que la exposición de ideas, de manera pública y colectiva, puede trascender a las decisiones de los electores. Pero cabe decir que, lejos de coartarlas, las enriquece porque las abastece de argumentos.

Si del debate se pasara, mediante actos concretos, a la conminación del elector, tales comportamientos, una vez individualizados, tienen específicas consecuencias jurídicas respecto de las personas a las que se les puedan imputar. Incluso de orden penal, conforme al artículo 144 de la LOREG.

La consideración de “las concentraciones y reuniones a las que se refieren las consultas elevadas a esta Junta” como actos de campaña electoral, y la prohibición de su realización en la jornada previa a la de votación, tiene como consecuencia la ilegítima limitación del ejercicio colectivo de un derecho – el de reunión- que es básico y corresponde a todo ciudadano libre en una sociedad democrática. Su injustificada limitación rompe con el principio de responsabilidad personal, que también caracteriza a las sociedades democráticas, trasladando la prohibición a quienes, al no realizar personalmente el acto prohibido, no pueden considerarse incursos en el presupuesto legal de la limitación del derecho.

Aunque es de esperar que, por sentido común, no derive en la pretensión de criminalizar, por ese solo hecho, a todos los que, participando en aquellas, enriquecen el debate político.

Luciano Varela Castro

La Glorieta se convierte en un Agora . Democracia Real, Murcia. 20/21 de Mayo 2011

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Desde el Agora de la Glorieta, tres aportaciones para el análisis:

Carmen Huete García
He estado esta mañana al mediodía. He firmado, he hablado con los acampados y con gente que pasaba por allí. Da vértigo, Matete, porque la gente lo ha captado todo perfectamente; la gente esta muy harta y quiere cambios para ya, no para dentro de 30 años. Y luego todos sin una palabra más alta que otra, sin un mal gesto, sin nada. Me siento toda rara y sorprendida de pensar que yo estuve (y estoy, claro) en el inicio de todo esto. Bueno, en realidad llevo más de media vida pero hasta ahora no veía el resultado. Es como si la presa que contenía todos los sentimientos de frustración, de desencanto, se le hubiese abierto una pequeñísima fisura y de repente ¡halaaaaaaaaaaaaa!, se desmorona toda la presa y toda la gran masa de agua fluye y lo inunda todo. Me gustaría ir esta tarde, pero una tiene la edad de sus articulaciones… y las mías están un pelín sobrecargadas. :( :(

Ordenar los acontecimientos y tratar de analizar lo acontecido me supone un ejercicio de esfuerzo revolucionario, pero tan necesario como respirar, pues es necesario imponer reflexión a tanto acontecimiento. Hace unos dos meses unas 200 personas trabajábamos en la Región, imagino que unos 2.000 a nivel estatal para que la manifestación del día 15 de mayo fuera un éxito. Con un manifiesto y unas propuestas redactadas, consensuadas y aceptadas por todos a nivel Estado, partimos hacia esa fecha olvidando incluso profesiones o familia, con el afán ciego de quien ha estado esperando la oportunidad de disparar al sistema desde una trinchera ciudadana y no desde un hoyo partidista. Mucho trabajo, 300 euros, el silencio de la prensa convencional y el uso de las redes sociales,  la manifestación en sí fue un éxito, recuerdo los abrazos que nos dimos, las lágrimas desatadas de todos nosotros, la sensación de haber creado un espacio y actitudes nuevas.

El lunes con el desalojo de Sol se arrancó la ira pacífica, desatándose la corriente colectiva de actuación y solidaridad a la que España está acostumbrada (Prestige, 11-M, Lorca, …) y sembrando las plazas de las ciudades de una cultura asamblearia y por el cambio.

Mis dudas al leer y escuchar a los acampados sean de Glorieta o de Sol, es ¿a qué cambio aspiras?, a una reforma electoral o a una reforma de la filosofía que impera en el sistema y que antepone el capital al ser humano. Ese es el quid de la cuestión, DRY señala claramente los enemigos y solicita revoluciones personales, colectivas y del sistema, no hay democracia real sin democracia económica (“Juan Torres”).

Realmente lo que estamos viviendo estos días no es una revolución, mas bien una rebelión, pues el ámbito de la misma es escaso aún. Decía ayer que cuando en los barrios existan asambleas como las de la Glorieta entonces sí será revolución, los ecos de la misma apenas llegan a un kilómetro de las plazas ocupadas. Es un buen principio, pero que no nos adormezca el mass-media, la emoción del momento, la autocomplacencia, porque nos queda mucho por hacer, muchas conciencias que cambiar y un sistema al que este primer cañonazo sólo le ha hecho vibrar. No es la #spanishrevolution, es más bien la #spanishuprising.

Ahora nos queda ver con qué cañón y cuando le damos al sistema el segundo petardazo que haga vibrar de nuevo la estructura de esta cárcel de oro para unos y latón para otros. En eso estamos, y no es por falta ni de bronce ni de plomo, pues nos sobra. Sí tengo claras dos cosas, debe ser con un manifiesto y propuestas estatales consensuadas por todos los dinamizadores locales y el mismo día y a la misma hora.

“Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro.” Manifiesto de Democracia Real ¡Ya!

Patricio Hernández Pérez

El acontecimiento

Lo que está ocurriendo en España es un verdadero acontecimiento, en el sentido que le dan algunos filósofos contemporáneos, como Alain Badiou, a este concepto. Un suceso inesperado que subvierte la hegemonía o sistema de creencias dominante y lo presenta como una construcción social a la que se le puede oponer otras que lo trasciendan amplíando el horizonte de lo posible. El pensamiento hegemónico coincide en nuestro país con la democracia ritualizada y vaciada de sentido y la aceptación de los dictados innegociables de la economía neoliberal que las élites del poder (político, económico, mediático) han impuesto sobre la sociedad haciendo una vez más verdad la vieja idea de que las ideas dominantes son siempre las de la clase dominante.

Y de pronto, irrumpe el acontecimiento. Miles de ciudadanos cuestionando el orden político y económico, la manipulación del lenguaje (”lo llaman democracia y no lo es”), el reduccionismo democrático de convocarnos una vez al cuatrienio y darnos además las cartas marcadas, la impunidad y el envilecimiento de la vida pública, la resignación aprendida y la servidumbre voluntaria de la ciudadanía.

Los grupos oligárquicos que se enseñorean del espacio colectivo, que lo creen incuestionablemente suyo y se lo reparten como tal, han quedado momentáneamente fuera de juego. Pero sólo por un momento, no lo olvidemos. La formidable coalición de intereses constituida alrededor de todos los que necesitan que nada cambie de verdad no tardará en reaccionar. Hay que temerles, son muy poderosos, se juegan mucho y no tiene escrúpulos, bien lo sabemos.

Frente a ellos hay una multitud decidida a exigir, a producir activamente cambios. Una gran cantidad de personas llenas de indignación y de determinación, lo que los dota, aún siendo una minoría muy numerosa, de una capacidad casi irresistible de transformación de la realidad. Un segmento de ciudadanos y ciudadanas de todas las edades, con un raro por inusual predominio de los jóvenes, que no aceptan reformas cosméticas, vagas promesas de arreglar sin fecha alguna cosa del estropicio generalizado en que vivimos.

Pero esta multitud es vulnerable. Su fortaleza es su diversidad, pero también puede explotarse como fuente de contradicciones. Su soberanía es su autogobierno, sus propias redes de comunicación que los emancipan del sistema mediático de información y persuasión. Pero éste intentará aislarles y deslegitimarles frente al resto de la sociedad. Ese resto inmenso intoxicado por el discurso hegemónico al que lo han hecho adicto. Las inercias de la dura realidad tal y como ha sido construida actuarán como resistencia al cambio. Será una mezcla bien medida de presión deslegitimadora y de espera en que aparezca la inevitable fatiga de la movilización permanente y que actúe como disolvente.

Este domingo oiremos repetir una y otra vez que el pueblo ha hablado y que los indignados nada representan. Se desatará la ofensiva postelectoral para acabar con la perturbación, con la amenaza de subvertir en orden de las cosas. Entonces habrá que mantener la resistencia, y defendernos con las armas a nuestro alcance: la irreductible imaginación y la ternura activa que sale espontáneamente de los concentrados, la incredulidad frente a los cuentos ya sabidos, la determinación de carácter de los que tienen bien poco que perder, y la ingenuidad inderrotable de los que ignoran el decreto que proclama que el mundo no se puede reformar.

Frank Kalero:“Sin Alma no hay Foto”, por Rosario López Vera

La contaminación de los sentidos

 Son las ocho de la noche,  la segunda planta del anciano convento de las Claras comienza a llenarse de gente bulliciosa, provista de sus cámaras fotográficas de última generación.

El conferenciante anda nervioso por los pasillos, minutos antes observa la sala vacía, parece preguntarse si tendrá público, se acerca la hora y todo sigue igual. En apenas unos segundos el salón ya se encuentra a rebosar. Y lo que antes era desaliento ahora es alegría. Todos venimos a escuchar al maestro.

Aparentemente sorprendido, con aire taciturno después de una larga jornada de trabajo, talleres, preguntas y respuestas, el día toca a su fin, su público le espera, con aire condescendiente y mirada ausente comienza:”Lo que hace especial un reportaje”. Titulo muy  sugerente para alguien profano en tan ardua tarea como yo lo soy.

¿Lo que hace especial un reportaje? Se vuelve a preguntar; No lo sé,  se responde así mismo con una leve subida de hombros. Lo especial no es el reportaje ni lo que se cuenta, sino cómo se cuenta, es el alma del fotógrafo que se desnuda, siente, ve, oye, olfatea y palpa el instante. Es un momento mágico, dónde sólo existen milímetros de distancia entre la cámara y el objetivo. “El instante decisivo”, expresión que no parece gustarle nada, se revela ante la pasividad y condicionamiento de un solo instante, el trabajo, la practica es el único requisito para una buena fotografía.

Inconscientemente repetimos aquello que vemos o nos gusta, copiamos a los demás sin darnos cuenta  que lo que realmente vale es el original, el ser el primero, nos falta afán de aventura y riesgo. Ese algo único y exclusivo que todos poseemos y es el alma, ser tú mismo, único, exclusivo e irrepetible en todo, bueno o malo, esa exclusividad, la  marca de clase innata.

Lo que ahora si puedo responder de nuevo:”Lo que hace especial un reportaje” es aquella  fotografía que nos hace sentir con los cinco sentidos a flor de piel y nos pone los pelos de punta., cuando la contemplamos, nos olvidamos del resto y toda nuestra atención se centra en ella y somos capaces de transmitir a los demás.

Fundador de la revista “Ojo de Pez” (fotografía documental), aventurero, inquieto y defensor a ultranza de la profesión. Joven dinámico, con una amplia carrera dilatada en el tiempo dedicada a la fotografía. Frank Kalero nos introduce en un mundo imaginario, viajamos, sentimos. Tocamos aquellas personas que nos muestran su dolor, alegría, esperanza, tristeza, las abrazamos y consolamos o simplemente celebramos con ellos/as. Viajamos, olemos el mar y la miseria. La guerra y la paz. Fotos todas ellas que hablan por si solas que no necesitan la palabra ni explicación alguna. Es el documento impreso de una vida de antaño hasta nuestros días.

La evolución de su carrera queda plasmada en las fotografías que nos muestran, gustos y estados del alma.

Jurado de prestigiosos concursos doctos en la materia, dónde no sólo cuenta la fotografía objeto del análisis, sino el alma, originalidad y primicia. Difícil de clasificar pero que de alguna manera capta su atención con ese algo especial y único y hace que sea buena y ganadora.

Critica con ahínco, a todo aquel que se hace llamar fotógrafo por el mero hecho de hacer fotografía, como el mismo dice “ser fotógrafo es algo más” que una simple foto, es toda una filosofía de vida en plena connivencia con tu entorno. “Nos resulta más sencillo robarle la imagen intima a un ser marginal que a un miembro de la clase alta”.

La fotografía debe reflejar la realidad tanto la marginal como la opulenta, estamos abocados a ello es la vida misma, solo cambia de formato, es cuestión de estética.

Comienza el turno de preguntas y apenas encuentro manos en alto solicitando la palabra y ello me anima a preguntarle: ¿Qué es para usted finalmente una buena fotografía?…. Parece dudar, alisándose su incipiente barba de dos días se distrae durante unos segundos antes de responder: “Sin Alma no hay foto” y esto justamente es lo que marca la diferencia.

 

 Nota: He tenido la suerte de acceder a esta crónica de Rosario del Carmen López Vera, de la Licenciatura de Periodismo de la U.de Murcia.No ha sido publicada, y es una lástima porque transmite perfectamente lo que los que asistimos a la conferencia de Frank Kalero escuchamos, lo que nos transmitió. Es una suerte poder compartirlo con todos vosotros.

Sobre la conferencia-proyección  que Frank Kalero ofreció dentro del Festival Fotoencuentros, el 9 de febrero de 2011,en Murcia.

 

 

                                                                   

 

Entrevista con la fotógrafa Shobha Battaglia, creadora de Mother India School.

“Berlusconi es el espejo de un pequeño mundo de mierda”

Entrevista con la fotógrafa Shobha Battaglia, con una larga y reconocida trayectoria en la que ha retratado desde el comercio de los niños de Moldavia a los efectos y víctimas de la mafia siciliana.

También es fundadora una escuela de fotografía en Goa, en el sur de la India.

10.05.2011 ·Fuente periodismohumano · Gloria Martínez
“El silencio es mafia”, Sicilia (Shobha Battagia)

Shobha Battaglia ha sido galardonada con los premios Civitas y World Press Photo. Heredera de la fuerza fotográfica de su madre, Letizia Battaglia, su versátil trabajo, que abarca desde los hijos del Che Guevara y la hija de Fidel al comercio de niños en Moldavia, ha sido publicado en Time, The New York Times, Der Spiegel o Geo, entre otros medios, haciendo de ella mucho más que la hija de la más importante fotógrafa de la mafia siciliana.

Creció rodeada de las instantáneas de asesinados por la mafia que su madre realizaba y eso, aunque en aquel momento no lo creía, la marcó. Ella, una solitaria vagabunda aventurera, puso tierra de por miedo y se alejó de una Sicilia que le asfixiaba, se rebeló contra un día a día que se le quedaba pequeño. En la India encontró lo que su inquieta alma ansiaba, pero el destino le tenía guardada una sorpresa: volver a Palermo para fotografiar el sufrimiento que provocaba la mafia.

Periodismohumano. A pesar de haber crecido al lado de una figura de la fotografía, comenzaste en este mundo por casualidad. ¿Qué recuerdos conservas de aquel día?

Shobha Battaglia. Yo por aquel entonces me dedicaba a otras cosas, a clases de yoga, a la música…Un día mi madre tuvo que ir a recoger un premio (Eugéne Smith) y yo, que estaba en la oficina, recibí la llamada de que se había producido otro asesinato (Benedetto Grado) y me tocó ir a fotografiarlo. Ese día fue un shock, una sorpresa para mí misma por todas las sensaciones que tuve, el tener que contar la muerte..Me sentí más viva. Me di cuenta de que necesitaba conocer la ciudad en la que había crecido, estar más cerca de mi madre…

Shobha Battaglia en la India

Hoy, 5 de mayo, es un día especial para ella, cumple 57 años. Rebosa alegría, fuerza y sobre todo gratitud. Está agradecida a la vida. Una vida en la que la India e Italia comparten su corazón. “Me fui a la India con 16 años, empecé a seguir a los maestros, la filosofía hindú… Necesitaba un espacio más amplio que el de la religión católica que era en el que me había criado. Me rebelé, me emancipé” comenta durante la llamada telefónica que atiende desde su casa en Palermo.

P. Una experiencia que se convirtió en una unión tan fuerte con este país que decidiste poner en marcha Mother India School ¿no?
S. B. 
Quería devolver a la India todo lo que me ha dado, a todas las maravillosas personas que he conocido. Allí hago diversos trabajos. Es increíble ver cómo los niños cogen la cámara, cómo disfrutan haciendo fotos… Durante estos 30 años he vivido momentos muy fuertes, impactantes. En Bangladesh con las mujeres quemadas con ácido, he visto más de 50 operaciones. Quiero devolver la dignidad a todas estas mujeres. Mujeres que a pesar de todo lo vivido tienen luz.

Por ejemplo, Las diosas de la pólvora es un trabajo sobre mujeres y niñas que trabajan como operarias en los empleos más duros, en la construcción de casas, diques, puentes. Una comunidad entera de mujeres que llegaron a esta región de Karnataka emigrando de los rincones más pobres situados en lugares turísticos y grandes ciudades. Tienen un sueldo de 40 rupias al día, mientas los hombres ganan 100. Son mujeres, son sueños, niñas que no estudian, que nacen en las canteras, que pasan toda su existencia entre la pólvora de las calles sin perder nunca su belleza y la luz de sus ojos.

Niños disfrutando de la fotografía en la India Mother School, en este caso, fotografiando a Shobha (S. B.)

P. Ahora unos de esos trabajos vas a presentarlo en la Bienal de Venecia.
S. B. 
Sí, es un trabajo realizado en Camboya sobre las mujeres víctimas de genocidio. 1.700.000 hombres, mujeres y niños fueron torturados y asesinados entre 1975 y 1979 por el régimen de los Jemeres Rojos. Centenares de mujeres, aterrorizadas por los asesinos, vagaron por el país: maridos, hijos, padres torturados, asesinados y enterrados en fosas comunes. Estas mujeres llenas de dolor encontraron refugio en el interior de un monaseterio budista. Todavía hoy, algunas de estas mujeres llamadas Noun, viven una existencia dedicada a la castidad, la pobreza y la meditación, intentando encontrarse útiles en el templo y recibiendo a cambio pequeños sustentos económicos por parte de las mujeres de la comunidad local.

Yo fui a buscar a las Noun al templo Waltanka de Phom Pehn. Conjugando la fotografía y el vídeo, registré con discreción, el silencio y la serenidad que finalmente han recobrado.

P. Son vivencias muy intensas, ¿hasta dónde te involucras?
S. B. 
No hay límite. Por ejemplo, en Sri Lanka encontré una niña que vivía, y había nacido, dentro de un cementerio militar. Cuando la encontré tenía 12 años y una madre muy pobre que para sobrvivir hacía que la pequeña se prostituyera.Vivían allí, con un niño pequeño desnutrido. Conseguí sacarla legalmente de allí y llevarla a un orfanato de la capital. La pequeña es atentida por médicos y va a la escuela. Adopté a esta niña que se llama Vassana, que significa Fortuna.

Las mujeres ocupan un lugar preferente en el trabajo de Battaglia (S. B.)

P. ¿ La cámara de fotos te ayuda a alejarte del dolor que tienes delante?
S. B. 
A mí el dolor por el dolor no me gusta, creo en el dolor constructivo, el del renacimiento. El dolor es un proyecto, debemos atravesarlo para seguir avanzando. No quiero alejarme de eso. La cámara me ayuda con los asesinados, por ejemplo, por la mafia. Cuando estoy delante de personas que sufren, en un momento dejo la cámara, acaricio. El dolor no me da miedo, me da miedo la ignorancia.

P.¿Cuál ha sido la influencia de tu madre personal y profesionalmente?
S. B. 
Mi madre es una mujer que ha luchado en muchas batallas y yo le estoy muy agradecida. Cuando eres joven muchas cosas no las comprendes. Mi madre es una persona sabia, serena, que a pesar de las heridas es una persona positiva. Es una maestra.

En la fotografía, ella ha encontrado su modo de contar las cosas y yo el mío. Tenemos en común la sinceridad. Me doy cuenta de que cuando le enseño fotografías a mi madre, sonríe, le gustan. Imagino que en ellas ve algo de sí misma. Creo que está orgullosa de tener una hija luchadora.

P.  Recientemente ha plasmado en una fotografía “El silencio es mafia”. ¿Cómo se fotografía la mafia si no se ve?
S. B. 
La mafia no es invisible. Si uno la quiere ver, se ve. El problema es que no se quiere ver. Es un silencio lleno de omertà (el código de honor siciliano que prohíbe informar sobre los delitos considerados asuntos que incumben a las personas implicadas). Es importante que la gente deje de estar adormecida. Se debe tomar conciencia, renacer. Es necesario hablar de lo que pasa.
Espero que las nuevas generaciones actúen. Se necesita salir de este ritmo en el que vivimos y darse cuenta de lo que se puede hacer, de la fuerza que tiene cada persona. Hay que reaccionar, hay que rebelarse.

P. Peter Robb definía Palermo en Medianoche en Sicilia como “un dosel de quietud muerta, pesada y sin aire que se cierne sobre nosotros como una tienda de campaña derrumbada”. ¿Cómo ves el futuro de Palermo?
S. B. 
No quiero pensar en el futuro sino en el presente y el presente en Palermo da asco, es un desastre, un caos. La mafia, la suciedad de las calles, la falta de actividades culturales. Necesitamos trabajar juntos.
En Agriento hay problemas con los cortes de agua, una situación que recuerdo desde que era pequeña…pero no pasa nada.

Sicilia parece un campo de batalla; camino y lo veo en la calle. A mí me han destrozado una casa, he vivido situaciones complicadas. Claro que existe el miedo pero no me frena. Se habla de la mafia siciliana, pero la mafia está en todas partes. Andreotti era horrible, ahora Berlusconi… les encanta el poder. Es necesario trabajar por la libertad, cada uno con su trabajo, entrevistando, haciendo fotos… son todo gotas que hacen océanos.

P. ¿Qué foto te gustaría hacer a Berlusconi?
S. B. (risas)
 No quiero fotografiarle, ni creo que él quisiera que lo fotografiara alguien como yo. No se trata sólo de Berlusconi, es un modo de vivir, un homicidio contínuo.Berlusconi es el espejo de un pequeño mundo de mierda.

Inquieta y luchadora, Shobha tiene mil proyectos en la mente, como Bután que será su próximo destino. Pero ahora en lo que piensa es en irse a comer con su madre para celebrar su cumpleaños. Shobha goza de cada momento de la vida. Tiene claro que la vida se puede cambiar, pero hay que estar dispuesto a caminar.

Fotógrafos de México D.F. : Número especial de Nuestra Mirada sobre el DF

Me fui del DF a los seis meses porque me sentí sobrepasado por el exceso, agobiado por el interminable asalto de toda clase de estímulos. En esas noches en vela, recordando el nombre casi mítico de las estaciones de metro, escribí este poema:

Es imposible dormir/en los corredores alados/de México-Tenochitlan…/Nos invaden/ríos eléctricos/de implacable metal./Retumba el tambor/del último guerrero/aferrado a su galope/subterráneo./Hay dardos y plegarias/que se conjuran ante/la Barranca del Muerto./Y saltos de agua,/canales encadenados,/cauces impertinentes/que se desbordan/cubriendo al Zócalo/con un manto/de sangre invisible.

El DF es una gran ciudad, sí, una de las más cosmopolitas del mundo. Pero además, es una amalgama de pequeños pueblos que han sido devorados por la urbe.

Cuando decidimos hacer un número especial de Nuestra Mirada sobre el DF, sabíamos que solo quienes la han vivido pueden ofrecernos pistas certeras para acercarnos a su misterio. Cada habitante del DF se aferra a su propia parcela -a su remedo de un pueblo asible y comprensible- a su barrio, a sus amigos, a ese espacio cercano y familiar que le devuelve la humanidad.

Partimos de dos extraordinarios ensayos fotográficos en blanco y negro sobre el DF, de dos respetadísimos artistas:Yolanda Andrade y Francisco Mata. Son dos historias que dialogan y se complementan. En el trabajo de Francisco está el resurgimiento kitsch de lo prehispánico, el exceso y el desafuero de lo nuevo, y el brutal choque de varias culturas contrapuestas. Yolanda también fotografía la calle, pero su mirada está cargada de ternura. En estos dos ensayos se intuye la complejidad de una ciudad mestiza que esconde potentes corrientes subterráneas.

Rodrigo Moya, uno de los grandes fotógrafos históricos, nos ofrece una entrevista cálida y lúcida y nos muestra el DF de los años cincuenta y sesenta, esa ciudad que inspiraba a grandes artistas y en la que ya se avisoraban los problemas del presente. También está la deliciosa serie de Lourdes Grobet sobre la lucha libre. De su mano entramos al hogar de esos luchadores rudos y orgullosos, verdaderas estrellas que habitan en el olimpo de millones de aficionados. Continuando con la cultura popular, una de las expresiones más poderosas de México es sin duda la del cine. Eniac Martinez, uno de los fotógrafos más finos y sofisticados, nos muestra una serie de imágenes en las que la ficción cinematográfica y su parafernalia se convierten en un personaje más de la gran ciudad.

El periodismo, la foto documental, no bastan para relatar la experiencia de quien habita en el DF. Por eso le pedimos aMario Bellatin, uno de los escritores experimentales más importantes de habla hispana, que escriba un texto literario muy personal, inspirado en las fotografías de Janet Jarman, una estupenda fotoperiodista norteamericana que reside en México. De esta colaboración salió un artículo inquietante, angustioso, que nos introduce en el oscuro laberinto que es la ciudad y no nos ofrece otra salida que no sea la muerte del propio narrador.

Sería imposible visitar el DF sin reflexionar sobre la particular relación de los mexicanos con la muerte. Buscamos dos enfoques muy contemporáneos. El primero, sobre la Santa Muerte -esa figura sombría, madre protectora de los violentos, tan alejada del espíritu lúdico y gozoso de la fiesta de difuntos-. Fue realizado por el colectivo Monda Photo, uno de los más respetados de América Latina, y está acompañado por una estupenda crónica de Laura Emilia Pacheco. La segunda mirada es la de Daniela Edburg, una joven artista que pidió a sus amigas que representen una versión pop de su propia muerte, producto del exceso consumista y ataviadas a la última moda.

Una ciudad tan monumental esconde una serie de historias límite. Escogimos el trabajo de Federico Gama sobre las pandillas de cholos, muchachos cuya identidad está dividida entre la de sus ancestros mexicanos y la de sus pares que encontraron otra vida en los Estados Unidos. También decidimos publicar dos ensayos sobre la mujer en la periferia de la sociedad. Está la serie de Patricia Aridjis sobre la cárcel femenina, un clásico tema de la fotografía documental hecho con una enorme empatía. Y está el trabajo íntimo y profundo de Maya Goded sobre mujeres sujetas a múltiples condicionamientos sociales y culturales, entre las que se incluyen las sexo-servidoras de un tradicional barrio del DF.

La clase media alta es la gran ausente en la fotografía documental mexicana. Por esa razón decidimos presentar el ensayo personalísimo del fotógrafo Dante Busquets sobre su propia vida y la de sus amigos, donde se ve el vacío, el aburrimiento, la desazón, las búsquedas, pero también la ternura.

En muchas de estas series hemos estado tan cerca que hemos sido incapaces de mirar la ciudad máquina, la ciudad objeto, la ciudad monstruo que funciona en contra de todas las probabilidades. Decidimos publicar el trabajo de Pablo López porque nos ofrece precisamente esa distancia crítica sobre el crecimiento urbano, nos muestra unos paisajes desoladores invadidos por el cemento. En el otro extremo está la búsqueda de Ernesto Ramírez de los desechos de la urbe, aquello que la ciudad descarta y los arqueólogos del futuro seguramente usarán para interpretarla. Y no podía faltar un artículo más técnico de Raúl Tortolero y Janet Jarman sobre el tema ambiental más urgente que aqueja a esta mega ciudad: el agua.

Este número de la revista Nuestra Mirada fue posible gracias al trabajo de un estupendo equipo repartido por toda América, y al apoyo logístico y financiero del Centro Knight para los Medios Internacionales de la Universidad de Miami

Esperamos que esta serie de artículos sobre el DF despierten en usted, amable lector, nuevas preguntas y curiosidades.

Pablo Corral Vega

Photojournalist Pablo Corral Vega, founder of Nuestra Mirada and a Nieman Foundation for Journalism at Harvard fellow, talks with the Knight Center about the impact of the digital revolution on photography.

Editor Nuestra Mirada

© Pablo Corral Vega
© fotografías, los fotógrafos/ © textos, los escritores.
Con el auspicio del Knight Center for International Media
Con la asistencia de Wangopolo Studio
Nuestra Mirada, Revista Iberoamericana de Fotografía 2011

Fragmentos de otras vidas…….

guardando esos fragmentos para otras vidas....

Barbara Davidson gana el Pulitzer 2011 (via Siéntate y observa…)

Barbara Davidson gana el Pulitzer 2011 Barbara Davidson ganó el Premio Pulitzer 2011 en la categoría Fotografía. La fotógrafa de Los Ángeles Times publicó una serie de imágenes de la odisea de los abatidos por la violencia callejera, muchos de ellos víctimas inocentes. Davidson pasó casi dos años en las comunidades del sur de Los Ángeles, Compton y Watts. En un principio, según cuenta el diario, Davidson no sacó su cámara fuera del auto por varios días. Primero fue parte de la comunid … Read More

via Siéntate y observa…

Persiguiendo a la luna de Abril.

Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.
En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.
La luna tiene dos noches de edad.
Yo, una.

Eduardo Galeano. El Libro de los Abrazos.

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DISCURSO DURANTE LA ENTREGA DEL PREMIO INTERNACIONAL JULIO ANGUITA PARRADO,por Gervasio Sánchez



Queridos miembros del jurado, queridas Antonia y Ana, madre y hermana de Julio, señor alcalde, señor vicerrector, querida Lola, señoras y señores.

Con gran emoción recibo el Premio Internacional de Periodismo Julio Anguita Parrado, convocado por el Sindicato de Periodistas de Andalucía, con el apoyo del Ayuntamiento y la Universidad de Córdoba.

No conocí a Julio pero varios de mis mejores amigos fueron compañeros suyos durante el tiempo que pasó en Estados Unidos y he pedido a uno de ellos, el gran periodista Alfonso Armada, que me escribiese un pequeño perfil que voy a leer a continuación:

“Compartí con Julio algunos de los momentos más divertidos y luminosos de mi trabajo como corresponsal de ABC en Nueva York. Julio aparecía siempre impecable, con su camisa y su corbata en estado de revista, siempre de buen humor, con una sonrisa de oreja a oreja y la ironía bien afilada. Hacía mucho más llevaderos desayunos y ruedas de prensa, desfiles de moda y noches flamencas. La noticia de su muerte a las afueras de Bagdad nos dejó mudos, desencajados. Aunque las empresas periodísticas jueguen y practiquen la guerra de trincheras económicas e ideológicas, entre los corresponsales acreditados en Nueva York y ante las Naciones Unidas había una camaradería que pasaba por encima de manchetas y camisetas.
Queremos tanto a Julio. Lo quisimos y lo seguimos queriendo”, acaba diciendo mi amigo Alfonso Armada.

Señoras y señores.

Siempre que regreso a Córdoba recuerdo mi primer viaje en tren que empezó en la vieja estación de esta ciudad. Tenía tres años. Mis hermanos pequeños saltaban de alegría. Se iniciaba una gran aventura. Barcelona era nuestro destino. Yo miraba las lágrimas de mi madre. Nos íbamos para siempre. Tardé en regresar casi dos décadas a mi ciudad natal, pero les juro que siempre he sido del Córdoba.

Nunca olvidaré la temporada 1964-1965. No sé si ustedes lo saben, pero el Córdoba tiene un record muy difícil de batir. En aquella temporada, una de las ocho que jugó en la Primera División, sólo recibió dos goles en los 15 partidos que jugó en el Arcángel, uno del gran Di Stefano cuando jugaba en el Español, y otro en propia puerta, de Ricardo Costa, contra el Zaragoza. Nadie le ganó en su estadio y quedó quinto en la Liga. Inolvidable.

Cuánto lloré cuando en la temporada 1971-1972 el Córdoba bajó a Segunda División con Kubala de entrenador. Tenía doce años y ya he superado el medio siglo. El año que viene hará 40 años. Por favor, señor alcalde, haga el milagro y regrésenos de nuevo a la Primera División. Es insoportable esta condena eterna.

Quiero felicitar a la corporación municipal por bautizar dos plazas de Córdoba con los nombres de Julio Anguita Parrado y de José Couso. Ustedes han honrado a sus familias y han dignificado el mandato electoral.

Qué diferencia de actitud si la comparamos con la del gobierno de la nación, la fiscalía general de la nación o la fiscalía de la Audiencia Nacional.

Entre bastidores los altos cargos políticos y judiciales de nuestro país han conspirado contra sus propios ciudadanos. Entre bastidores han luchado “con uñas y dientes para hacer desaparecer los cargos contra los tres militares”, implicados en el asesinato de José Couso mientras mentían a sus familiares. Lo hemos leído en los papeles del Departamento de Estado de Estados Unidos filtrados por Wikileaks que deja a nuestros políticos y fiscales desnudos moralmente.

Sí, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, la ex vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, el ex ministro de Justicia, Juan Fernández López Aguilar, el ex ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido y el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza.

Sí, todos ellos conspiraron para sepultar el caso Couso bajo un manto de silencio. Se me ocurren palabras muy duras para denominar estos comportamientos. Pero la elegancia de un acto como este sólo me permite llamarles cobardes. Eso sí, COBARDES con mayúsculas.

Señoras y señores.

Podríamos repasar el mundo desde hace mil o cien años porque los seres humanos estamos emparentados con la guerra, la violencia y la muerte desde tiempos inmemoriales. Pero es suficiente con reflexionar sobre lo que ha ocurrido en las dos últimas décadas.

A finales de los años ochenta vivimos un ideal: el fantasma de una guerra nuclear comenzaba a desvanecerse mientras los descubrimientos médicos y tecnológicos permitían salvar a millones de seres humanos.

Los europeos, los mayores inventores y exportadores de monstruosidades como la esclavitud y el genocidio, superaban las dramáticas diferencias del pasado que habían provocado guerras permanentes y se dedicaban a crear un gran paraíso económico.

La carrera armamentística se frenó en seco y se comenzaron a solucionar los conflictos armados vinculados a la Guerra Fría. Aquellas guerras largas y sangrientas como la de El Salvador, Angola o Camboya daban paso a procesos de paz muy dinámicos que conseguían en días y semanas lo que había sido imposible en meses y años de negociaciones.

Era el tiempo de poner fin a los regímenes dictatoriales y corruptos y exportar la democracia entre nuestros excedentes. Era el tiempo de establecer reglas justas en nuestros intercambios comerciales.

Pero los acontecimientos se precipitaron. Las armas ya no obedecían a sus antiguos dueños, vinculados a los gobiernos de Estados Unidos, la ex Unión Soviética, Francia, Gran Bretaña o China, los más poderosos.

Ahora defendían intereses de jefecillos locales auspiciados por las antiguas potencias coloniales y muchos países se desangraban ante la inoperancia y la hipocresía de los gobernantes más poderosos en los Balcanes, Oriente Medio y Lejano y, sobre todo, en África.

Los periodistas estamos obligados a documentar los dramas humanos. Tenemos que sentir el dolor de las víctimas si queremos transmitir con decencia.

Ryszard Kapuscinski escribió que “el reportero tiene que vivirlo todo en su propia carne” en “Los cínicos no sirven para este oficio”, uno de los mejores manuales sobre periodismo que existen. También afirmaba que “es erróneo escribir sobre alguien con quien no se ha compartido al menos un poco de su vida”.

En otro de sus grandes libros, Ébano, que transcurre en África,  reflexionó sobre esa costumbre de los medios de comunicación de amontonar los muertos en cifras anodinas y de hablar de “morir en masa” cuando “el hombre siempre muere solo”.

A veces me preguntan por mi fotografía preferida. Podría elegir una que muestra las ruinas de la biblioteca de Sarajevo atravesada por un haz de luz que se cuela por una rendija de la techumbre derruida.

Podría elegir una que representa dos mutilaciones al mismo tiempo, la del niño al que le falta una pierna y un ojo por culpa de la explosión de una mina antipersona junto a su madre tapada de pies a cabeza con el tradicional burka afgano.

Podría elegir la de una niña sudanesa que mira a mi cámara y a mi conciencia con una calma que duele mientras agoniza en un campo de desplazados en el sur de Sudán.

Podría elegir cientos de imágenes.

Pero creo que mi mejor fotografía todavía no la he hecho. No pienso en una asombrosa imagen que dé la vuelta al mundo. Me gustaría mostrar la dignidad, más un concepto que una situación, algo muy difícil de resumir en una imagen.

Cuando alguien sufre o agoniza es muy fácil fotografiarlo. Resulta incluso fotogénico. Y hay recursos retóricos que se utilizan a menudo: niños rodeados de moscas, hombres con miradas perdidas mientras mueren, seres humanos reconvertidos en esqueletos andantes.

Creo que los que sufren y los que mueren tienen derecho a nuestro respeto. Han podido perderlo todo, incluida la vida, pero nadie tiene derecho a arrancarles la dignidad.

Ser capaz de mostrarla, de fijar la emoción de un instante límite y, al mismo tiempo, documentarlo se ha convertido en mi asignatura pendiente.

La única verdad incuestionable de las guerras son las víctimas. El mundo del Dolor se parece a un océano sin límites. Sus protagonistas forman un interminable ejército de muchos ceros condenados al anonimato.

¿Por qué los países más ricos son los más pobres? La respuesta es fría como el hielo: buitres carroñeros, que se presentan ante sus sociedades opulentas como decentes hombres de negocios, roban sus riquezas y corrompen a sus  gobiernos.

Se llevan los diamantes, el petróleo y el coltan y dejan armas para que los más pequeños jueguen a matarse.

Si la corrupción es perseguida en nuestras sociedades, por qué permitimos que nuestras multinacionales utilicen la corrupción para sacar mayores beneficios. Si buscamos paliar el sufrimiento en nuestros hospitales por qué no impedimos el genocidio o la persecución étnica.

Los señores de la guerra protegen sus intereses mientras los  soldados extranjeros apuntalan su poder. Todo sigue igual desde hace 30 años en países como Irak, Colombia, República Democrática del Congo o Afganistán tal como han explicado Eman Ahmad, Eduardo Márquez, Caddy Adzuba y Mònica Bernabé, mis predecesores en la lista de ganadores del Premio Internacional Julio Anguita Parrado.

Las armas son cada vez más ligeras. Los fabricantes tienen interés en abaratar costes y reducir la edad de los combatientes. Los comandantes saben que los niños se entusiasman con los juegos bélicos. Los soldados infantiles no replican cuando se les da una orden y son fácilmente sustituibles.

Nuestros hijos de 13 años serían combatientes en muchos países africanos. Actuarían como hombres y matarían por el control de una esquina. Aunque no sabrían responder a una pregunta simple: ¿Por qué mi país está en guerra?

Los varones son privilegiados. Las niñas de sus mismas edades son violadas por sus jefes, utilizadas como esclavas sexuales, marcadas para siempre por el odio y la enfermedad.

Si tienen suerte morirán muy jóvenes. Si no, el sida les tenderá la mano durante algunos años. La ignominia total: son esclavas sexuales durante la guerra y prostitutas cuando se alcanza la paz y se produce el desembarco masivo de los extranjeros. En los países golpeados por la violencia los blancos casi siempre huelen a dólares y colonia de lujo.

Pueden ser iraquíes, colombianos, congoleños, afganos, somalíes, costamarfileños, libios. Fueron, en años anteriores, guatemaltecos, ex yugoeslavos, camboyanos, angoleños.

Todas las guerras obedecen a causas importadas. Hay guerras porque la voracidad y la depredación están presentes en todas las transacciones económicas entre las grandes multinacionales y los pequeños países del Tercer Mundo.

Hay guerras porque los mismos gobiernos que patrocinan la declaración universal de los derechos humanos en su territorio nacional lo violan sistemáticamente cuando se trata de defender sus intereses estratégicos.

Hay guerras porque la venta de armas es un negocio con grandes márgenes de beneficios. Hay guerras porque España ha exportado armas a países víctimas de conflictos eternos durante todos los gobiernos desde el inicio de la transición en 1977.

Y este bochornoso negocio se ha cuadriplicado desde 2004, desde la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, el gobernante que más ha instrumentalizado y pisoteado la palabra paz, que, incluso, ganó aquellas elecciones gracias al estado de opinión creado contra la guerra de Irak y los errores cometidos por José Maria Aznar.

Ojalá fuese una broma lo que estoy diciendo pero no lo es: han cuadriplicado las ventas de armas en seis años y no se les ha caído la cara de vergüenza.

Hagamos un gran libro de los muertos, de las víctimas de tantas guerras inútiles e inconclusas. Un libro tan pesado como los presupuestos de todos los estados juntos y presentémoslo a la humanidad.

A partir de ese día el mundo comenzará a cambiar porque la visión total de todas estas biografías inacabadas nos obligará a dar un grito definitivo contra el cinismo de nuestras instituciones gubernamentales, el obsceno manejo de los asuntos internacionales y el bochornoso comportamiento de nuestros políticos y diplomáticos cuando se trata de paliar el sufrimiento.

Muchas gracias

 

Discurso pronunciado por Gervasio Sánchez el 7 de abril de 2011 durante la entrega del Premio Internacional Julio Anguita Parrado.

Publicado el abril 11, 2011 por Gervasio Sánchez en la web de Heraldo de Aragón. (http://blogs.heraldo.es/gervasiosanchez/)

Mas información : http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=619543

http://www.canalsur.es/portal_rtva/web/noticia/id/147214/noticias/cultura/gervasio_sanchez_recoge_el_premio_de_periodismo_anguita_parado

http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=629684

Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera. 1926-1939

Galería de fotos

Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939

A la luz de una fotografía sin compasión

El Museo Reina Sofía inaugura el miércoles una exposición inédita sobre la práctica fotográfica de los obreros entre 1926 y 1939, desde Alemania a la Guerra Civil española

PEIO H. RIAÑO MADRID 03/04/2011

El Museo Reina Sofía inaugura el miércoles una exposición inédita sobre la práctica fotográfica de los obreros entre 1926 y 1939, desde Alemania a la Guerra Civil española.

El trabajador, hasta 1926, era un fantasma encerrado en el autismo de la explotación de los mares de fábricas y campos de trabajo. Hasta ese momento, el obrero no había nacido, porque todavía nadie había retratado sus condiciones laborales, ni su vida cotidiana, ni sus lugares de trabajo, ni el esfuerzo de sus tareas. Ni “los horrores de la miseria social”, que era uno de los aspectos que pedía el llamamiento que la publicación alemana AIZ lanzó a todos los obreros con una cámara fotográfica en el número del 25 de marzo de aquel año. Se buscaban los proveedores de una imaginería sin aburguesar, testigos de un movimiento que no atraía el interés de los fotógrafos profesionales.

La convocatoria del periódico ilustrado de los trabajadores tuvo cierto éxito y a partir de ese momento cada número incluiría reportajes de los obreros fotógrafos retratando sus propias miserias y alegrías. Ese material es el corazón que late entre los más de mil documentos, entre fotografías, revistas, libros y películas, que Jorge Ribalta ha reunido en su comisariado de Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera. 1926-1939, que el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía inaugura el próximo miércoles.

La revista alemana AIZ impulsó en 1926 el retrato de la miseria social

“La intención es crear un relato que explique cómo se constituyeron espacios públicos mediante la fotografía documental proletaria”, explica Ribalta y señala la elevada condición de denuncia social con la que nacieron estas visiones, que no han tenido un lugar dentro de la historia de la fotografía. Junto a las fotos anónimas de los obreros, aparecen los reportajes de fotógrafos como Tina Modotti, Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, Paul Strand, Gerda Taro, Aaron Siskind, John Heartfield o Eugen Heiling, entre tantos otros.

Arma de propaganda

La exposición se divide en tres grandes secciones que narran la evolución del movimiento en Alemania y la Unión Soviética, germen de esta iniciativa; el desarrollo por Europa y Estados Unidos, y el compromiso internacional en España, donde, a pesar de que no hubo publicaciones ilustradas que fomentaran esta fotografía, sí se produjo un importante flujo de fotógrafos extranjeros que trajeron las claves del mismo.

Junto a fotos de anónimos, hay obras de Modotti, Capa y Taro

“La fotografía se ha convertido en una herramienta de propaganda extraordinaria e imprescindible en la lucha de clases revolucionaria”, escribe en 1930 el director de la Kommintern o Internacional Comunista, Willi Münzenberg, principal promotor e innovador en los medios de comunicación de la izquierda europea desde 1921. Münzenberg creó el emporio editorial NeuerDeutscher Verlag, desde el que impulsó publicaciones como la citada e influyente AIZ (Arbeiter Illustrierte ZeitungRevista ilustrada de los trabajadores) o Der Arbeiter Fotograf (El trabajador fotógrafo).

Arte al servicio obrero

“Así como los trabajadores de los países capitalistas han aprendido a redactar ellos mismos sus periódicos, así deben aprender los fotógrafos aficionados, el proletariado, a manejar la cámara y a servirse correctamente de la fotografía para la lucha de clases internacional”, dejaba dicho Münzenberg en el escrito mencionado.

Era necesario reflejar toda la aspereza en su repugnante fealdad

Desde la mitad de los años veinte hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el género documental obrero creció como práctica colectiva, anónima, hecha para circular en medios de masas, no en el campo artístico. Prácticas revolucionarias que promovieron el arte al servicio del proletariado.

Jorge Ribalta define esta exposición como ”arqueología del documento gráfico”, porque nunca antes se había investigado sobre estas ruinas de la fotografía documental relacionada con la revolución obrera, que a la postre significaría la base de otras experiencias realmente diferentes. “En EEUU, sería imposible montar una exposición como esta y en Alemania sería un asunto muy espinoso. El comunismo, como el nazismo, sigue siendo un asunto tabú”, explica.

Contra los ”gastrónomos de la fotografía”, que reproducían la fotografía artística en favor de los valores estéticos burgueses, en la Unión Soviética también surgió con fuerza el documento que cumplía una función social y pública gracias al desarrollo de las publicaciones ilustradas comoSovetskoe Foto. El discurso formalista era arrinconado y en el polo opuesto destacaban las estampitas obreras de Walker Evans, que hizo de sus bellas postales paternalistas del obrero su motivo principal, y del sujeto retratado una víctima que necesitaba la caridad del Estado. “Es el modelo de la revista Life“, apunta Ribalta.

“Sería imposible montar en EEUU una exposición así2, dice el comisario

La represión de McCarthy

Evans fue consecuencia de la despolitización que sufrió el género documental tras la Segunda Guerra Mundial, con la llegada de la represión de la experiencia comunista dirigida por McCarthy en el poder. De esta manera, el movimiento internacional de fotografía obrera, que se había agotado prácticamente en 1933, se muestra incapaz de volver a surgir. La prestigiosa Photo League, que parte de un interesante movimiento cultural patrocinado por la Internacional Comunista, es prohibida en 1951 por el presidente estadounidense. La represión hace que fotógrafos como Paul Strand huyan a Francia. Pero es el propio estalinismo el que empeñó sus mejores armasen perseguir una fotografía que dejó de favorecerle.

Tal y como puede leerse en las palabras de Edwin Hoernle, colaborador habitual de Der Arbeiter Fotograf y una de las voces más respetables del núcleo duro del movimiento alemán, era necesario retratar toda la aspereza. Sin compasión, “en toda su repugnante fealdad”, denunciando a la sociedad y pidiendo venganza. Era necesario mostrar “las cosas como son, con una luz dura, sin compasión”.

La práctica cercana al fotoperiodismo comprometido con el obrero dejó de ser una ingenua actividad para convertirse en una feroz molestia. Había que matarla. “Es un documental que fomenta el espíritu de revuelta y la insumisión. Esta es la historia prohibida y olvidada”, añade Ribalta sobre esta experiencia obrera. Con un discurso claro y contundente, el recorrido reivindica la historia de la imagen de la víctima, vista por sí misma. Sin lamentos ni compasiones.

vía A la luz de una fotografía sin compasión – Público.es.

 

 

Otro artículo sobre la exposición….

Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939, cuando la fotografía era un arma en la lucha de clases

¿Qué se debe fotografiar?: una exposición impresionante

Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939, cuando la fotografía era un arma en la lucha de clases
¿Qué se debe fotografiar?: una exposición impresionante
Publicado el Jueves 14 de abril de 2011, a las 00:10
<i>Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939</i>
Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939
Una de las fotografías de la exposición

 

Javi Álvarez – laRepúblicaCultural.es

Jorge Ribalta es un historiador de la fotografía que lleva mucho tiempo trabajando para rescatar el movimiento fotográfico obrero que surgió en 1926, un movimiento documental del proletariado antes de la II Guerra Mundial. Ha sido un trabajo largo y difícil de recopilar, pues durante el siglo XX se ha impuesto un gran silencio sobre este tipo de fotografía política y obrera. De su esfuerzo ha surgido la exposición Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939 que se puede visitar en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía desde le pasado 6 de abril y hasta el 22 de agosto. La exposición es amplia, conformada por más de mil obras que incluyen instantáneas, series, libros, revistas, panfletos, carteles y películas con el objetivo de mostrar la cruda realidad en la que vivían aquellos obreros.

Se puede preguntar uno, recorriendo las paredes de la exposición, por qué tantas series. La respuesta es sencilla, el movimiento trataba de crear un elemento discursivo, para lo que una fotografía a veces resultaba insuficiente. El movimiento de fotografía obrera no es un movimiento periférico menor, sino que está en la línea de fuerza. Se quería construir un macrorrelato con pequeños microrrelatos que son las fotografías y las series. Quieren hacer visible lo social y para ello no buscan una imagen aislada, sino muchas que se complementen. Es el tiempo de convertir la fotografía en una arma de la lucha de clases que conduzca hacia el socialismo. Se plasma el horror de la miseria social y las condiciones precarias del proletariado. Un instante en el que se mezcla el arte, con lo político y su propaganda, donde la autoría se diluye porque se mezclan trabajos anónimos, colectivos… Donde la imagen aparece, desaparece y se transforma.

El movimiento de la fotografía obrera supone una identidad entre los autores y marca una modernidad fotográfica a partir de la fotografía directa y el estilo documental. La fotografía obrera es la raíz del documental y en aquel momento se trató de potenciar el documental desde dos corrientes divergentes. La primera perspectiva lo enfoca desde una socialdemocracia de tintes reformistas que pretende enseñar a los desfavorecidos para hacer con ellos una propaganda y señalar que el Estado se va a encargar de solucionar todos estas injusticias. La segunda es más revolucionaria, nos llama a tomar el poder superando el enfoque paternalista de la primera, resignificando el modelo de documental proletario.

Se trata de una vanguardia artística, que no se puede ver separada de la vanguardia revolucionaria, que busca la democracia de las masas en cada una de sus fotografías y representaciones. Por primera vez señala el carácter público de la fotografía, en la que todavía existe un gran potencial político. Lo que vemos en la exposición es a la vez arte, conocimiento y política.

También presenta una crítica hacia lo institucional, pues se trata de obras que en muchos casos han sido realizadas como una creación colectiva y anónima. Frente a ello, nos encontramos con la concepción generalista de los museos, donde prima el artista con nombre y apellido. En este caso es una exposición de los excluidos que nos hace una pregunta directa hacia cómo construimos la historia.

Resulta sin duda una exposición moderna y nos habla de las relaciones de poder entre el fotógrafo y el sujeto desde otra óptica. Ahora no se pueden usar imágenes de otros si no media un pacto entre ambos. Un modelo que entonces no hubiera permitido tomar aquellas instantáneas. Ahora vivimos una época mercantilizada dónde falsamente pensamos que podemos hacernos ricos con los otros, donde nuestra imagen se ha convertido en mercancía canjeable……


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